Una conversación entre fronteras

Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación ya han acortado las distancias a niveles impensables tan solo un siglo atrás. En este contexto de globalización es más necesario que nunca construir puentes entre distintos individuos, sociedades y culturas. El liderazgo del futuro va a tener que ver más allá de los límites que nos separan, desde aquellos impuestos por las naciones, hasta los marcados por el conocimiento o por nosotros mismos. Para trabajar en conjunto es fundamental poder distinguir y superar estas barreras para dirigir los esfuerzos de la humanidad hacia objetivos globales.

Los conceptos como países, estados-nación y la geopolítica en general son de los primeros que tendemos a asociar con fronteras. En un planeta atravesando un proceso de globalización es fundamental buscar los métodos para iniciar la conversación, para ensamblar Un mundo fragmentado. El análisis exhaustivo de algunos de los desafíos más grandes que enfrenta la humanidad como conjunto va a abrir el camino a hallar cómo las comunidades pueden construir una convivencia pacífica y valiosa.

Las fronteras existen también entre los responsables del progreso, y se ven reflejadas en las fallas sistemáticas de la tecnología a la hora de intentar resolver eficazmente los problemas más urgentes de la humanidad. Es necesario establecer una colaboración constructiva entre los desarrolladores de tecnología y los actores políticos y sociales que las aplican, con el fin de crear Tecnología humana que trascienda los límites del conocimiento.

Acercando la escala al nivel de las relaciones entre personas, resulta de vital importancia descifrar <b>La lógica de las emociones</b>, para destrabar conflictos y evitar que la violencia nos lleve a un sufrimiento innecesario. Conocerse a uno mismo y entender al otro es el punto de partida para poder iniciar una conversación entre fronteras.

Subtemas

Los siguientes textos profundizan las ideas principales de cada subtema de esta edición.

Las opiniones e ideas en estos textos fueron escritas como disparadores para facilitar la redacción del ensayo necesario para aplicar al SABF. No deben tomarse como verdades inobjetables. En caso de estar en desacuerdo con algunos de los puntos, se incita a los aplicantes a que lo comuniquen en sus textos.

Un mundo fragmentado

El acertijo mundial: ¿Un planeta en convergencia o más segregado que nunca?
Es una verdad innegable que vivimos en un mundo cada vez más complejo. Inestable e impredecible, estamos viviendo en un planeta en un proceso de globalización, con una de las invenciones más revolucionarias de la historia de la humanidad, el Internet. La comunicación y la información es más accesible que en ningún otro punto en nuestra historia. Es un dicho común que “una semana de The New York Times contiene más información que la que una persona del siglo XVIII
¿Debemos tenerle miedo a la globalización? Muchos argumentan que esta no ayuda a reducir la desigualdad, que ha sido siempre un problema central en la civilización. ¿Está la globalización aumentado la brecha y pronunciando las diferencias o las está disolviendo? También hay que cuestionarse si en verdad es deseable una sociedad homogénea. En fin, ¿cómo podemos aprovechar los beneficios de la globalización y de las innovaciones de este siglo para mejorar nuestra realidad actual?
Las piezas del rompecabezas mundial.
En este contexto de un mundo cambiante, los países son todavía las piezas más definidas del rompecabezas. Son los principales actores del sistema internacional presente. ¿Cómo están cambiando las naciones por la globalización? Las dudas sobre su organización política y sus métodos de gobierno son un factor relevante erosionando las bases del sistema actual. Falta de transparencia, corrupción, exceso de burocracia y otras situaciones hacen que el ciudadano promedio esté descontento con el status quo político. ¿Estamos buscando un cambio radical o una evolución gradual del sistema?
La democracia es vista como “un ideal reconocido mundialmente” y una meta global común, sin embargo, la Encuesta Mundial de Valores del 2015 indica que jóvenes de democracias consolidadas desconfían cada vez más del sistema. Si las nuevas generaciones, aquellos nacidos o criados con Internet, y los líderes del mañana son escépticos, ¿sigue siendo la democracia el sistema político por excelencia? ¿Puede la tecnología incentivar mejores alternativas?
Ya dentro del marco de una democracia o incluso en un modelo alternativo, el sistema de gobernanza debe contar con liderazgos. Analistas del Foro Económico Mundial y de otros medios como Yascha Mounk de New America calificaron al 2015 como un año marcado por el populismo y el 2016 bien podría estar marcado por esta tendencia. Dada esta realidad, se piensa que los millennials están redireccionando la política global, preocupados por la mejora de condiciones sociales y económicas. ¿Debemos buscar un estado más presente? ¿O acaso pueden las empresas ser los nuevos referentes de impacto social? El filantrocapitalismo es un concepto cada vez más resonante. Aún así, si no fueran agentes privados ni el estado, ¿quiénes pueden buscar el bien común? ¿Se puede dejar todo en manos de los individuos?
Desafíos globales.
“El terrorista para un hombre es el defensor de la libertad para otro”. Un análisis comprensivo de la realidad internacional de hoy no puede dejar de lado el tema que parece estar en la mente de todos: el terrorismo. Es un ejemplo claro de un asunto que no puede ser tratado de manera individual por países. Como muchos de los desafíos más grandes que enfrenta la humanidad, requiere de acciones tomadas en conjunto. ¿Cómo proteger las creencias de un individuo y al mismo tiempo hacerlo responsable del daño que estas pueden causar a otros? “Si restringimos libertades para conseguir seguridad perderemos ambas”. Benjamin Franklin en el siglo XVIII ya estaba preocupado con estos asuntos. ¿Dónde encontramos el equilibrio en la dicotomía entre libertades individuales y seguridad colectiva?
Al mismo tiempo, no debería ignorarse el rol de los medios de comunicación y las redes sociales. La difusión del miedo es una de las principales intenciones de la práctica terrorista. ¿Cómo influencia la cobertura de los medios las percepciones de uno u otro incidente como acto terrorista? ¿Cuál es el impacto de la subjetividad en la distribución de la información? En un mundo diverso, donde cada palabra puede viajar grandes distancias en segundos sin filtro alguno, ¿se puede definir lo “políticamente correcto”? Las caricaturas de Charlie Hebdo fueron un agente determinante en los ataques a Paris de Enero 2015. ¿Dónde están los límites, si los hay, a la libertad de expresión? ¿Cuál es el rol de los individuos a través de las redes sociales? El uso de herramientas modernas como método de reclutamiento para agentes violentos y generadores de segregación también es alarmante.
El poder está inherentemente relacionado a muchos de los asuntos más preocupantes afectando al mundo, como el terrorismo, y es un concepto complejo de abordar. La búsqueda y la posesión de poder siempre ha jugado un rol fundamental en las relaciones interpersonales y lo ejerce hoy también a nivel internacional. Generalmente connota una dinámica tóxica de opresores y oprimidos. Con la caída de los grandes imperios y el fin del mundo bipolar en el siglo XX, los líderes de la comunidad internacional se encuentran en un proceso de cambio. ¿Cómo podemos desarrollar relaciones más saludables entre las distintas comunidades? ¿Podrían las regiones como centro de influencia promover una cooperación más abierta y constructiva? Algunos creen que la Unión Europea es la “próxima China”. Si esto resultara ser un giro positivo en la dinámica internacional, ¿sería este modelo proyectable a otras regiones del mundo? ¿Cómo influenciarían el patriotismo y el nacionalismo la toma de decisiones?
Otros conflictos se vuelven más problemáticos no sólo por su complejidad si no también porque no todas las partes aceptan que hay un conflicto a resolver. Las crisis de refugiados de Medio Oriente es un ejemplo de esto. ¿Cómo podemos abordar las raíces de conflictos causando a miles de personas abandonar sus países y no solo sus consecuencias? Cuando las causas son encontradas y aceptadas, ¿cómo fijar un plan de acción? ¿Quién tiene la autoridad imparcial necesaria para actuar como mediador? ¿Es la intervención humanitaria justificable para resolver conflictos violentos?
Todos estos desafíos y muchos más por explorar deben ser tenidos en cuenta a la hora de ver cómo se acomodan las piezas de este mundo fragmentado. Plantean no sólo un problema a solucionar, sino una oportunidad de mejorar la realidad. ¿El sistema actual puede ser acomodado o debe formularse uno completamente nuevo? Y en este proceso ¿Quiénes serán los agentes del cambio y cuáles son las herramientas con las que deberán contar?

Tecnología humana

La tecnología como herramienta para superar límites humanos.
Desde comienzos de la historia, el ser humano ha desarrollado herramientas que lo asisten a superar las adversidades que se le presentan. Ante la necesidad de alimentarse, primero vino la flecha, luego la agricultura y más adelante la ingeniería genética. Ante la necesidad de explorar, primero vino la balsa, luego el aeroplano y finalmente las naves aeroespaciales. Detrás de los grandes inventos, aquellos que logran convertirse en innovaciones y cambiar el paradigma mundial, existe una necesidad profunda del hombre de mejorar su realidad, de superar las fronteras que existen entre nuestro conocimiento y lo desconocido.
La tecnología se puede definir como el conjunto de herramientas que facilitan superar los límites. ¿Existen diferencias en la razón de existir de las tecnologías del pasado y las de hoy en día? ¿Es posible que haya cambiado lo que nos motiva a desarrollar tecnología? En el presente, ¿en qué dirección apunta el desarrollo tecnológico?
Se puede argumentar que para varios de los desafíos a los que se enfrenta la humanidad hoy en día ya se han desarrollado tecnologías que los resuelven, o que los ubica muy próximos a resolver. Por ejemplo, ante la necesidad de contrarrestar el cambio climático, se han desarrollado diversos inventos que permiten sacar provecho de las energías renovables, reemplazando el uso de hidrocarburos. Sin embargo, estos últimos siguen siendo el principal recurso energético debido al gran sacrificio económico que conlleva pasar a un sistema dependiente de energías renovables. Mientras se intenta convencer al mundo de la necesidad de combatir el calentamiento global, éste se va convirtiendo en un problema cada vez más grande: 2015 fue el año más caluroso de la historia registrada, según la Organización Mundial Meteorológica.
¿Son estas tecnologías suficientes para resolver los problemas para los que fueron desarrolladas? ¿Qué factores son necesarios a tener en cuenta para hacer de la aplicación de estas tecnologías lo más eficaz posible? Parece ser que para que un invento específico se transforme en innovación, hay que tener en consideración otros factores ajenos a la ciencia y tecnología.
Las fronteras entre lo tecnológico y lo humano.
Haciendo un análisis crítico de en qué se invierte capital y tiempo al desarrollar tecnología, ¿se está yendo por buen camino? ¿Son los mercados los que deben marcar el rumbo, o se debe tener en consideración otras cuestiones a la hora de destinar recursos para la creación de tecnología? ¿Es posible solucionar los problemas de la humanidad ignorando la rentabilidad de estas soluciones? ¿Es responsabilidad de los desarrolladores de tecnología el hecho de que sus inventos resuelvan o no efectivamente estos problemas, o depende de otros agentes políticos y económicos? ¿Cuál es el rol del estado y las organizaciones sin fines de lucro en el desarrollo de nuevas tecnologías? ¿Es su participación actual óptima, o es necesario cambiarla?
Las fronteras muchas veces pueden ser físicas o ideológicas, pero a veces existen también entre los diferentes actores del cambio, quienes a pesar de tener objetivos similares, deciden no colaborar para lograrlos. ¿Cuáles son los métodos más efectivos para estimular conversaciones entre los desarrolladores tecnológicos y los líderes políticos y sociales con el fin de crear verdaderas soluciones a nuestros problemas? ¿Debe el desarrollador tener en cuenta cuestiones sociales a la hora de crear tecnologías, o debe la política reformularse el rol de la tecnología a la hora de resolver los problemas de la sociedad?
¿Es válido hablar de límites y distancias geográficas como limitantes ante el avance tecnológico en ciertas zonas vulnerables? El desarrollo de Tesla Powerwall fue concebido en Europa bajo el concepto de independizarse de la red eléctrica y tiene un costo de aproximadamente 1500 euros. ¿Cómo es posible que un producto con estas características sea inaccesible en regiones donde más se necesita? La política tecnológica y científica de la globalización del conocimiento entra en conflicto cuando las poblaciones que se encuentran realmente aisladas, las que más podrían beneficiarse de estos avances, no pueden acceder a ellos.
¿Existe realmente la necesidad de cambiar la relación entre la humanidad y la tecnología? El Profesor Stephen Hawking afirma que el progreso en la ciencia y la tecnología creará en el futuro “nuevas maneras en que las cosas pueden salir mal”, al referirse a las catástrofes a las cuales la humanidad se puede enfrentar debido a su propia acción sobre el planeta. ¿Cuál debe ser nuestra reacción frente a la creciente probabilidad de una catástrofe a nivel mundial, escenario que plantea el célebre profesor? ¿Debemos frenar el avance tecnológico, replantearnos nuestra interacción con la tecnología, o debemos empezar a desarrollar vías de emergencia, para expandirnos más allá del planeta Tierra?
Más allá de la frontera tecnológica.
¿Es la falta de conocimiento el problema para realmente resolver las cuestiones latentes de la humanidad? En un mundo donde la información disponible es inmensurable, ¿hará falta revisar de qué manera procesamos esta información para convertirla en conocimiento? Susan Etlinger, analista del Grupo Altimeter y especialista en Big Data, afirma que “Debemos hacer preguntas, y preguntas difíciles, si queremos pasar de contar cosas a entenderlas”.
¿Es posible que la razón por la que la tecnología es incapaz de resolver equitativamente los problemas de la humanidad sea que existe una frontera entre nosotros y el conocimiento? ¿Cómo se puede superar esta frontera? ¿Qué se necesita para poder transformar toda la información disponible en conocimiento útil, con el fin de hacer que la tecnología finalmente pueda resolver de raíz los problemas de la humanidad? ¿Cuál es el rol de la cultura en este proceso? ¿Es necesario que la tecnología rompa la división que tiene con las culturas para lograr superar la frontera tecnológica?

La lógica de las emociones

Imagina a todo el mundo viviendo la vida en paz” - John Lennon
La frontera entre el yo y el otro es la primera barrera que se presenta al construir una sociedad. El concepto de “otredad” ha sido estudiado por varios filósofos y pensadores a lo largo de la historia. Comprender cómo entendemos, percibimos y sentimos al otro puede ayudar a conocernos mejor a nosotros mismos. Numerosos conflictos pueden entenderse mejor a través de este punto de vista. Debido a esto es imprescindible explorar el lado más humano de la ciencia para descifrar la lógica de las emociones.
Las caras de la violencia.
“Odio la guerra como solo un soldado que la ha vivido puede hacerlo, como solo alguien que ha visto su brutalidad, su futilidad, su estupidez.” Las palabras de Dwight D. Eisenhower,el comandante supremo de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial son las mismas que pronunciaría cualquier partidario por la paz. ¿Cómo puede ser que se sigan repitiendo hechos violentos aún cuando los mismos ejecutores y afectados terminan condenando estas mismas acciones?¿Es la violencia un concepto absoluto, o varía su interpretación en distintos contextos?
Quizás la primera de las claves para evitarla se encuentre en hacer que todos nos sintamos parte del mismo hogar que compartimos. La formación de grupos está arraigada en la naturaleza misma del ser humano. Nos unimos alrededor de un objetivo, una creencia, un símbolo. Este hecho, ¿hasta qué punto nos aúna, y hasta dónde genera conflictos entre grupos con distintos valores?
Hoy en día, Internet y las telecomunicaciones permiten difundir ideales democráticos tales como la tolerancia o la pluralidad. Pero al mismo tiempo acercan a distancias peligrosamente cortas a sociedades con culturas radicalmente diferentes. ¿Cómo interactúan estos dos efectos opuestos?
Fenómenos sociales como el terrorismo, los enfrentamientos ideológicos o religiosos, la violencia de género, la discriminación, y otros que el lector puede proponer y desarrollar, podrían ser cuidadosamente analizados desde un punto de vista emocional. No deja de asombrar que en todos estos casos exista un desconocimiento abismal del otro como igual, como individuo que piensa y siente. ¿Acaso hay algo en la naturaleza del ser humano que siempre lleva a dividirnos y a negarnos mutuamente, en enfrentamientos inevitables? ¿Es imposible una coexistencia pacífica de intercambio mutuo?¿No hay un terreno en común de aceptación, un código de tolerancia que pueda ser respetado por cualquier persona?
¿El idioma de todos?
En la empatía está la llave. Como dijo alguna vez Daniel Goleman: “Si queremos vivir adecuadamente, es necesaria cierta destreza para movernos en tres ámbitos distintos: el mundo externo, el mundo interno, y el mundo de los demás.”. Lamentablemente, sobran pruebas de la falta de destreza emocional para vivir en estos tres ámbitos, y que desnudan nuestra incapacidad para relacionarnos con otros en armonía. ¿Por qué, entonces, se asume que la “escuela de la vida” nos debe preparar en materia emocional, mientras que para el resto de las disciplinas necesitamos ser educados formalmente?
En este sentido han surgido respuestas como el Social Emotional Learning en Estados Unidos, que enseña y busca desarrollar habilidades sociales en niños. ¿Podría esta solución ser aplicada en países con otras culturas? Es imperiosa la necesidad de alfabetizarnos en este idioma. Sin embargo, resulta muy difícil establecer sus reglas. ¿Hay un único razonamiento emocional saludable? ¿Cómo debería confeccionarse un programa de estudios emocional? ¿Sería ético imponer un modo de ser a las generaciones futuras según nuestro criterio?¿Qué pasa con aquellos que queden afuera de este proceso?
Se cree que el siglo XXI será el de las Neurociencias. El desarrollo tecnológico nos permite ahora indagar en lo más profundo del cerebro humano, y poner a prueba todo lo que alguna vez aventuramos sobre la mente. Por ejemplo, algunos neurocientíficos sostienen que los orígenes de la moral y la justicia subyacen en nuestros genes y que la cultura solo les da forma. ¿Cómo se pueden aprovechar las bases sólidas de esta nueva rama de la ciencia para incorporar soluciones innovadoras a la intolerancia?
La búsqueda de la felicidad.
Aristóteles llama felicidad a la unidad presupuesta de los fines humanos, al bien supremo, al fin último. Esta interpretación occidental implica que la felicidad está en el futuro, en lo que hacemos y queremos lograr. En cambio, propuestas orientales, como el Budismo, plantean que la felicidad es un estado que depende solo de nuestro interior, del dominio y conocimiento de nuestra mente, y que se alcanza apreciando el presente. ¿Cómo impactan estas y otras concepciones de la felicidad en las relaciones entre las personas?¿Habrá que organizarnos para que nuestras búsquedas individuales no interfieran?¿O sería posible trabajar en una nueva visión acerca de la felicidad, que efectivamente nos permita vivir unidos y en paz?
14