Objetivos Globales, Acciones Conjuntas
Debido al cambio constante que estamos viviendo, a todos se nos presenta un mismo objetivo: decidir qué acciones tomar teniendo en cuenta la imposibilidad de hacer proyecciones certeras a futuro. Este es un desafío global, y en un mundo interconectado como el nuestro, el trabajo en conjunto en cualquier ámbito es fundamental para superarlo.
Por un lado, gracias a los avances tecnológicos, la persona tiene un grado de conexión y un poder de influencia jamás imaginados. De esta forma el individuo tiene la posibilidad de motivar a otros y así conseguir resultados de mayor impacto.
A nivel de las organizaciones, los desafíos se multiplican. Deben adaptarse a las nuevas generaciones y a los avances tecnológicos sin descuidar su desempeño. Asimismo, la situación social ha dado mayor relevancia al rol de las ONGs, y ha provocado que las empresas tradicionales busquen una forma de relacionarse con la sociedad. Además, ha ocasionado el surgimiento de organizaciones intermedias: las empresas sociales, que hoy en día enfrentan diversas barreras para su desarrollo.
Si se evalúa con una perspectiva estatal o regional, los retos se agigantan. La administración de recursos y las relaciones internacionales son factores clave que hay que tener en cuenta para alcanzar alguna solución. Políticas creadas en el pasado, como la de los bloques regionales, pueden fomentar el progreso o pueden crear mayores inconvenientes. Es esencial entonces rever su validez.
Nuestro objetivo es estimular la búsqueda de acciones conjuntas que permitan a los líderes futuros enfrentar los desafíos que se les presenten en cualquiera de los niveles, y generar un cambio desde cualquiera de ellos.
Nuestro Rol Como Individuos Interconectados
Generación X, Y, Z... Nos estamos quedando sin palabras para definir las nuevas generaciones de trabajadores. ¿Podemos afirmar que aún, en el mundo de hoy, la formación académica y la carrera profesional definen nuestras vidas? Unos años atrás, esta hubiera sido una simple pregunta retórica; hoy es el eje sobre el cual la mayoría de las personas estructuran su vida cotidiana y su futuro.
Como toda generación, también la actual desea destacarse y alzar su voz en pos de su propia revolución. Este grito se amplifica al tomar conciencia de que es la primera vez en la historia en que “los hijos tienen la expectativa de vivir peor que sus padres”. Parecería contradictorio que en una época de extensa investigación científica, innovación, evolución tecnológica y esfuerzos evidentes hacia la sustentabilidad y el desarrollo, la contribución individual tiende a disminuir.
Sin embargo, el año pasado, el malestar social llevó a las masas a participar activamente en la política; lo que empezó como una protesta desorganizada y de orden profundamente moral y teórico, contra la guerra y la injusticia, se ha convertido en un movimiento organizado y reconocido mundialmente. El individuo nunca ha tenido tanta influencia sobre su futuro como hoy en día y no está dispuesto a cederlo. ¿Cuál es el futuro de estos movimientos? ¿Las reglas de la política, están llegando a un punto de inflexión, o están incluso cambiando como consecuencia de ellos?
En un nivel diferente, es evidente que la tecnología ha derribado las barreras en la comunicación, la información y, sobre todo, en el conocimiento. Lo que antes solía ser un privilegio ahora está a un “click” de distancia. Acceder a la educación, lograr una inteligencia colectiva e intercambiar ideas es más simple, rápido y barato -por no decir gratis- que nunca. Los nuevos hitos de la innovación, como Wikipedia, YouTube, Google y Skype han cambiado la manera en la que la gente piensa y vive. El intercambio de culturas que se logra tras el intercambio de ideas, ¿definirá la trayectoria del siglo 21? ¿Qué será de aquellos que no tienen los medios para seguir estos cambios? En la era de la comunicación, ninguna voz debería permanecer callada y ninguna mente permanecer fútil.
Ideas. Esta es la llave al futuro. Como diría Platón, hoy en día las ideas “flotan” a través de computadoras, notebooks, Smart phones, e-books. En la actualidad, lo que se necesita para el cambio es simplemente materializar las ideas. Tras el avance tecnológico, la concreción de las mismas ha dejado de ser limitada por la falta de capital. Hoy más que nunca, el concepto de Inteligencia Colectiva ha regresado al escenario social y tenemos la oportunidad de adoptarlo y dar así solución a problemas simples, logrando a la vez la realización personal y el bienestar social. ¿Será este el comienzo de un nuevo modus vivendi, una forma de inteligencia colectiva sin barreras sociales, raciales o políticas? Vivimos en un mundo donde la brecha entre las ideas y las herramientas necesarias para concretarlas disminuye día a día. ¿El emprendimiento personal y colectivo, no tendría que ser, entonces, el pan de cada día?
Un parámetro que no debería dejarse de lado es el contacto personal. Es una realidad que los acuerdos más importantes han sido firmados alrededor de una mesa, con un apretón de manos y un brindis. ¿Sigue siendo importante el contacto personal en los negocios? ¿No corremos el peligro de alejarnos de la realidad y sacrificar el contacto con las personas en nuestra carrera por el avance tecnológico?
Nuestra época está llena de oportunidades. De nosotros depende el poder aprovecharlas. ¿Cómo hacer para transmitir este concepto? ¿Qué acciones podemos tomar para incentivar a otras personas? ¿Cómo logramos convencerlos de que "Cuanto mejor les vaya a ellos, mejor me ira a mi y viceversa"? ¿Es posible tener éxito en forma aislada? ¿Las redes colaborativas son la solución? ¿Qué sucederá con aquellos que temen al cambio y no entienden el nuevo paradigma que está surgiendo?
Organizaciones: Adaptándose a Nuevos Paradigmas
En este particular momento, las empresas y las organizaciones se encuentran en un contexto crítico a la hora de formular estrategias, acceder a los recursos y tomar las decisiones correspondientes. Los orígenes de este punto de inflexión se encuentran simultáneamente en el plano económico, político, ambiental y social, y se ven intensificados por los avances tecnológicos y la creciente interconexión global.
Uno de los motores de cambio de paradigma es la llamada Generación Y, compuesta por jóvenes que nacieron entre 1980 y el año 2000. La juventud, potenciales empleados y generadores de ideas, se caracteriza por priorizar sus proyectos personales y trae consigo un cambio en las preferencias laborales. En este contexto los líderes actuales, muchos aún pertenecientes a la generación de los baby boomers, se confrontan con el desafío de captar y comprender a la nueva camada de jóvenes que ingresa al mundo laboral. Dado que esta generación imperará en los próximos años es esencial reparar el cortocircuito comunicacional y encontrar la forma de que las generaciones cooperen armónicamente. Entonces, ¿Cómo deben responder los líderes actuales? ¿Deben los jóvenes adaptarse a las empresas o las empresas a los jóvenes? ¿Qué contrato social empresa-empleado se debe establecer ante esta situación? ¿Se debe evitar la alta rotación o buscar sus beneficios? Es necesario accionar para responder a esta nueva dinámica social.
Otro gran desafío que enfrentan las empresas es la necesidad de comprender, aprovechar y trabajar eficazmente con el nuevo rol que ocupa la tecnología en el ámbito empresarial. Por ejemplo, la misma juega un rol fundamental en la búsqueda de talentos en un contexto altamente competitivo. Plataformas como LinkedIn o ExecTweets permiten la interconexión de perfiles a nivel global. ¿Sustituirá este método de Selección 2.0 al método tradicional? ¿Cuáles son los beneficios y las dificultades para la empresa y para el usuario? Además, con la llegada de la era del conocimiento el mismo se ha democratizado y varias organizaciones han comenzado el proceso de cargar a la red su información para ser compartida. La empresa está permitiendo de esta manera la interacción entre marca y consumidor, valorando a este último como agente de opinión. Dado este fenómeno, ¿cómo gestionan las empresas toda la información proveniente de múltiples países y la alinean a su estrategia? ¿Es esta una nueva forma de creación de valor? ¿Es necesaria la interacción uno a uno? ¿Es esta interacción un arma de doble filo?
Debido a los procesos de cambio que estamos experimentando, también las organizaciones no gubernamentales (ONG) adquieren una significación fundamental. Las mismas ponen énfasis en aspectos descuidados por otros actores sociales y avanzan progresivamente complementando acciones en aspectos como la educación, la pobreza, el medio ambiente y las políticas públicas. Además, las ONG ya son ineludibles reguladores éticos de las empresas en áreas como discriminación por género o contaminación ambiental. Cuentan además con la posibilidad de divulgar rápida e intensivamente irresponsabilidades corporativas a través de herramientas como internet. Como consecuencia, ¿la empresa se enfoca en su imagen y se vuelve dependiente de la efectividad de las acciones de difusión de las ONG? Es vital definir la relación que tienen estos dos entes. ¿Son las organizaciones las que dependen de las empresas? ¿Cuál es su rol y su grado de poder en un mundo globalizado?
Parcialmente debido al auge y empuje de los emprendimientos sociales, a la fuerza trascendente que opera desde el mercado global y a la creciente concientización de los impactos que las operaciones de una empresa generan en el entorno, un área de creciente importancia en las empresas es la de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). ¿A qué otros factores se debe este fenómeno mundial? En un contexto regido por las multinacionales, ¿Cómo se acciona para lograr cumplir objetivos locales sin caer en el “tomar y aplicar” programas estándares? ¿Se pueden o deben homogeneizar acciones a nivel global? ¿Es la RSE una fuente de generación de valor en un mundo globalizado? ¿Son la ética y la moral empresarial relevantes para el crecimiento sostenible?
Existen empresas y organizaciones que trabajan temáticas afines pero que no encuentran la forma de coordinar sus acciones. ¿Cómo se podría aprovechar la globalización para que se trabaje en forma colaborativa? ¿Es posible la creación de redes globales con la finalidad de aprovechar el capital humano y los recursos? ¿Cómo se acciona para lograr la sinergia?
Redefiniendo Conceptos: Gobiernos y Regiones.
Vivimos en tiempos fugaces, en los cuales la planificación a largo plazo se pierde en el día a día. Éste es un gran desafío para los gobiernos que tienen la obligación de adaptarse a una actualidad de cambio constante y a un futuro impredecible. Este reto proviene del aumento de fuentes de información; hay más variables, más datos, más información, más actores, y este aumento parece acelerarse, lo que indica que será un desafío aún mayor para futuras generaciones.
¿Cómo se ve redefinido el rol de los gobiernos? Éstos han estado encargados de la administración macroeconómica de los recursos del país. Sin embargo, se prevé una escasez a futuro, por lo que los gobiernos ya no sólo deben administrar, sino que también deben actuar. ¿Qué se hará ante los considerables aumentos que se prevén en precios de agua, petróleo, electricidad? ¿Qué hay de los recursos intangibles, como son los recursos humanos? Muchos países europeos están experimentando un envejecimiento poblacional, y muchos países sub-desarrollados cuentan con una pequeña porción de población educada. Estos son sólo ejemplos de la infinidad de situaciones que se presentan en el mundo. Por esto, es importante que los gobiernos se planteen cómo se puede afrontar un mundo cada vez más competitivo y cambiante si no se tienen los recursos necesarios. Es esencial que revisen sus políticas y tomen acciones concretas que favorezcan el uso eficiente y estimulen el aumento de los recursos. El problema yace en definir cuáles son estas acciones.
En algunos casos, el manejo de recursos no sólo se plantea como un problema a nivel país, sino que también se trata a escala regional, cuando los países trabajan en conjunto para mejorar su situación. Por ejemplo, a través de una integración productiva, los tratados entre naciones buscan hacer frente a la competitividad global estimulando su producción interna. Queda reflexionar de qué forma proyectos y tratados de esta índole pueden lograr una integración efectiva, favoreciendo a todas las partes.
Hubo una importante tendencia durante el siglo XX hacia la integración regional, tendencia que derivó en la creación de la ONU y de bloques regionales. Éstos, en su mayoría, tienen un carácter estrictamente comercial, es decir, ofrecen a sus miembros beneficios en el comercio internacional. Estos bloques, ¿realmente han evolucionado, logrando reflejar los cambios profundos experimentados por las sociedades de los países miembro? ¿Qué medidas se deben tomar para lograr una adaptación adecuada?
A medida que los bloques regionales progresan tienden a una integración más profunda, involucrando, por ejemplo, leyes comunes. Dicho fenómeno se ve reflejado en las políticas arancelarias del Mercosur o en la integración monetaria de la Unión Europea. Esta tendencia puede ser considerada favorable por algunos países miembros de bloques ya que puede permitir un mayor crecimiento de sus economías. Sin embargo, la creciente complejidad de estos bloques o la explosión de una crisis pueden generar dudas. ¿Es justificable la relación costo-beneficio para todos los países miembros del bloque regional? ¿Es equitativa? ¿Es favorable que sociedades distintas estén regidas por las mismas reglas? ¿Es conveniente que las decisiones sean tomadas por varios países? ¿Es la mejor opción?
En estos tiempos exponenciales, las naciones se plantean muchas opciones sobre cuáles son las mejores políticas que pueden adoptar. Desde la época de los primeros filósofos griegos, se plantea la pregunta que hoy se hacen con urgencia los líderes políticos: ¿qué hacemos?